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El tema fundamental es que vivimos en un país que se sustenta en la ?libre competencia?. De libre tiene cada vez menos a medida que los poderes económicos se concentran y que con los niveles de cesantía está permanentemente el chantaje de: ?si no te gusta hay varios que desean tu trabajo?.

el economista.es
Y hay una cultura de la competencia que es muy perversa, porque si bien nos hace esforzarnos para ser mejor que nuestros potenciales competidores, de alguna manera nos hace desear que al otro no le vaya bien y a uno si. Y cuando la competencia es dura, entonces la clave es bajar costos lo que comienzan casi siempre por la baja en la mano de obra, y la mayoría se ve obligada a aceptar el empeoramiento de sus ingresos.
Este sistema es más perverso porque nos obliga a competir con los demás países, por ende ya no es sólo un problema del chantaje con la mano de obra de Chile, sino que se puede trasladar la empresa a cualquier país donde la mano de obra sea más barata y por ende, ser más competitivos.
www.rtve.es
La cultura de la competencia entre naciones, regiones, y connacionales nos empuja a ser cada vez más individualistas, no porque seamos intrínsicamente perversos, sino como una forma de protección de nosotros y los nuestros. ¿Y por qué protección? Porqué el sistema neoliberal es una realidad impuesta en Chile y en el mundo.
Y no sentimos una alternativa a dicho sistema, nos sentimos como David frente a Goliat, y por eso nos resignamos a una calidad de vida cada vez peor. Lo importante es recordar quién ganó entre David y Goliat, esto como forma de pensar y sentir que los cambios son posibles, comenzando por una Cultura de la Paz, en la que comprendamos y lo practicamos que todos y todas somos habitantes de un mismo planeta, región y país. Más que disputarnos territorios y bienes materiales el desafío es cómo compartirlos y que a nadie le falten.
Esta reflexión la escribí el 7 de Enero de este año? y aquí estamos con el Gobierno que crea un Consejo Asesor Presidencial en materias de Trabajo, Salario, Competitividad y Equidad Social, que reacciona ante el cuestionamiento de Monseñor Goic ante la falta de un salario ético. Curiosamente en extenso nombre lo último que se menciona es la equidad social, que se supone que fue el elemento que hizo impulsar esta iniciativa. Una vez más queda fuera de discusión el sistema neoliberal, hasta llega la libertad de reflexión.
www.iglesia.cl
El costo, es una sociedad civil que sí cuestiona el actual sistema económico, independiente de quién sea la autoridad de turno. De hecho la Central Unitaria de Trabajadores se restó de participar en esta instancia justamente porque cuestiona al neoliberalismo.
Parece que falta bastante para que las autoridades se den cuenta, o se atrevan a poner por sobre la globalización de la economía, la globalización de la solidaridad. Algún día se nos va acabar este planeta, ya no encontraremos mano de obra más barata ¿y entonces?
Parece que la solución no va por seguir esa tendencia, sino en ir construyendo una alternativa de sociedad, donde más que competencia entre personas sea desafío de las personas por evitar que siga la hambruna, donde hay alimentación excedente en el mundo, evitar que la gente se siga muriendo de enfermedades que son hace años curables, evitar guerras porque aún se cree que a través de la fuerza se solucionan los conflictos en lugar de asumir que se agravan.
Dicho en una frase: La solución somos todos, no que haya ganadores y vencidos, sino que sea la Humanidad toda la que triunfe, finalmente, independiente de nuestra religión o no religión todos habitamos el mismo planeta.
Saludos
Gonzalo Meza A.
gsmeza@consultoraopinion.cl
www.consultoraopinion.cl
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Es curioso como en este Chile aún se mantiene el doble estándar, pero éste se acrecienta cuando se trata de labores públicas; peor aún si se trata de la clase política.
Llama la atención como desde la Concertación están las contradicciones más curiosas por llegar al sillón presidencial, y actúan como si la ciudadanía fuera por decir lo menos, ingenua, salen al paso diciendo que: ?no es el momento para pensar en la carrera presidencial?, sin embargo todos y todas dicen estar dispuestos si la historia ?los convoca? y en realidad vienen trabajando su candidatura hace rato, pero insisten en que deben apoyar a este Gobierno, la pregunta es: si lo hacen porque están convencidos de un bien superior o por conveniencia para lograr un nuevo gobierno de la Concertación, claro, siendo él o ella la presidenta.
Por otra parte la Alianza por Chile no se queda atrás, y están buscando casi con desesperación quién quiere o puede ser candidato, algunos quieren ser proclamados inmediatamente, otras y otros buscan que sus partidos les crean, el punto es que la Alianza no tiene una convicción profunda por ninguno o ninguna de sus figuras públicas, por nadie apuestan que gana.
Y como guinda de la torta hay varios especialmente pertenecientes a la Concertación que creen que distanciarse del oficialismo y declararse independientes los hace más creíbles. Y no se quieren dar cuenta que los hace increíbles, vale decir NO creíbles. Están conscientes que no ganan pero quieren llevarse un pedazo de los votos, probablemente de los desencantados y obtener el porcentaje que les permita negociar con quienes pasen a segunda vuelta.
Hay dos elementos que ha entusiasmado a la gente de las diferentes tendencias políticas a definirse o aceptar que los definan ?presidenciables?; más allá de que ya sea un proyecto personal. Por una parte, el vacío de liderazgo en el actual Gobierno, tendencia que se ha ido confirmando en diferentes encuestas, y que se demuestra en los hechos de una Administración reactiva más que proactiva; la pauta las marcan más los temas puestos por la prensa y las movilizaciones sociales.
El otro elemento a la vista de todos, que ha sido prácticamente una constante de años, es que el 50% de los ciudadanos con derecho a voto no se sienten identificados ni con el Juntos Podemos, ni la Concertación, ni la Alianza por Chile, menos con grupos más pequeños. Si se le suma los dos millones de personas mayores de 18 años no inscritos, da mucho que pensar. Y allí otra disyuntiva: ¿se atreverá la clase política ha aprobar el proyecto de inscripción automática y voto voluntario? La Derecha ya no se atrevió con el voto de chilenos en el extranjero por un tema de calculadora electoral, y lo cierto es que nadie sabe cómo se comportarán esos dos millones de electores, porque una vez que puedan votar no se sabe si votarán o no, y por quién lo harán.
Y más les asusta que los que ya están hoy en día inscritos muchos opten por abstenerse porque por ahora están obligados a votar y el 80% lo hace por alguien, pero más en la lógica de votar por el menos malo, más que por convicción y entusiasmo de que ahora sí su calidad de vida cambiará. Y el error que siguen cometiendo los políticos, especialmente esas y esos que desean ser presidentes, es que creen que ellos están más capacitados para ser los que ?verdaderamente solucionen los problemas de Chile?, y la pregunta a pesar de que tengamos un régimen tremendamente presidencialista, es si pasa por quién ocupará la Primera Magistratura, cuál sería su programa de gobierno, o si más bien son los planteamientos de fondo: cómo se solucionan, no como se mejoran un poco, pero que sigue siendo más de lo mismo, y en esencia eso representa cualquiera que hoy está en la clase política, de Izquierda, Centro o Derecha, independiente, renunciado, todos y todas se enmarcan, matices más, matices menos, en preservar el actual sistema de libre competencia por ende individualista.
Allí radica la actual problemática, si basta con este sistema o la clave es cambiar el sistema en lo económico, donde la economía esté al servicio de la gente y no las personas al servicio de la economía, dicho de otra manera, ya no legitimar que en aras del crecimiento -para ganarle a los otros países- hay que rebajar el costo de la mano de obra, que se nos olvida que la clave en la economía es que sirva para que haya igualdad.
En lo político que haya una real participación ciudadana, ¿qué sucedería si las grandes consultas fueran hechas a toda la ciudadanía, la que a través del parlamento recibiría las sugerencias para mejorar las leyes o medidas administrativas si es una iniciativa que desea realizar el Ejecutivo, y que una vez analizadas las sugerencias de todos los que deseen hacerlas llegar, entonces se someta a votación (por cierto electrónica vía celular o internet no con grandes colas como es hoy) y que las autoridades sean las encargadas de implementar lo que la ciudadanía decida?
Y en lo social, implementar una iniciativa en la que aprendamos que lo central es que todos los seres humanos podamos ser lo que deseemos ser, a la vez que estar comprometidos con un proyecto de sociedad, que justamente por tener esa libertad de estudiar o trabajar en lo que nos guste, estemos comprometidos a mejorar, este nuevo modo de ser chilenos y chilenas. Porque todo lo hagamos será en beneficio de nosotros, pero también de los demás, y los demás trabajarán por ellos y nosotros. Donde la esencia no sea el bien material, sino la riqueza espiritual, el estar felices no sólo por la ?igualdad de oportunidades? frase ya desgastada por su uso y no concreción, sino porque logremos una sociedad de igualitaria en su calidad de vida. Sin tenerle miedo a que ?hay que quitarle a los más ricos para darle a los más pobres?, sin temerle que los más pobres son pobres por que son ?flojos sin iniciativas?, sino confiando en la motivación de la gran mayoría, así como nos ponemos a defender a nuestros deportistas nacionales, y todos estamos felices por sus triunfos y no nos importa quién o qué piensa el del lado, sólo sabemos que estamos por una misma causa.
Construyamos el mismo espíritu que nos invade a la gran mayoría para la celebración del Año Nuevo, nos abrazamos con cualquiera en la calle, y les deseamos a todos los que sean felices, por una noche somos capaces de que podemos ser personas pacíficas, pero activas, donde el bien de los demás sea nuestra motivación, donde nadie sea nuestro rival. ¿Se ve como un cambio difícil de lograr? Sí, nadie lo discute, pero ¿por que sea complejo se debe renunciar a concretarlo? NO. Al contrario, debemos motivarnos más, si tenemos la profunda convicción que generando una cultura de paz, de compartir, de trabajo colectivo sin prejuicios, donde no haya ni vencedores ni vencidos, sino desafíos para todos; eso sí es comenzar a proponer un real cambio de sociedad y no mejoras de ?parche?, que no curarán el problema de fondo, el actual sistema que legitima que haya personas privilegiadas y una mayoría que los hace privilegiados; el verdadero privilegio está en trabajar en la felicidad de todos.
Saludos
Gonzalo Meza A.
Director
Consultora Opinión
gmeza@consultoraopinion.cl
www.consultoraopinion.cl
Para analizar la polémica limítrofe entre Chile y Perú es necesario recordar que de tiempo en tiempo este conflicto resurge dependiendo del contexto político o económico de cada país. Sin ir más lejos este conflicto revivió durante el año 2005 debido a la acusación peruana por la venta de armas que Chile le había hecho a Ecuador en el año 1995, en medio de un corto conflicto bélico sostenido entre ambos países nortinos. El impasse surgió a raíz de una nota de protesta enviada por Lima durante la elección de José Miguel Insulza como secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA). En aquel momento el Gobierno peruano anunció la suspensión de sus "gestos de buena voluntad" con Chile, así como las conversaciones para la firma de un Tratado de Libre Comercio entre los dos países. Por su parte, el Gobierno chileno se excusó señalando que la venta de municiones se acordó en septiembre de 1994, reconociendo que la entrega se atrasó y terminó concretándose a comienzos de 1995. Otro punto histórico de desencuentro entre ambos países ocurrió en el siglo XIX, durante la Guerra del Pacífico, en la que Perú perdió parte de su costa sureña; y los últimos meses de la gestión de Toledo se decide unilateralmente cambiar la frontera marítima con Chile, en perjuicio de nuestro país obviamente. Cabe preguntarse entonces en qué consiste este desacuerdo que causa intranquilidad entre países vecinos: Para el Gobierno chileno existen una serie de documentos firmados con Perú y Ecuador en el que se reconoce una territorialidad marítima de unos 322 kilómetros. Hasta aquí no hay problema. El desacuerdo se produce porque la Administración chilena afirma que el paralelo establece el límite del territorio marítimo. No obstante, Perú propone el modelo de la equidistancia: es decir, la proyección marítima de 322 kilómetros desde todo punto de tierra peruana. El resultado es un triángulo de 35.000 kilómetros cuadrados de mar, que Perú intenta negociar con Chile, transformándose este en el triángulo de la discordia.Los acuerdos a los que alude el Gobierno chileno datan de los años 50. Sin embargo Perú sostiene que dichos convenios tenían sólo la finalidad de regular la pesca, no así los limites territoriales.
Mapa del Canal 13
En la actualidad uno de los factores que permite que este conflicto resurja apunta a la permanencia de Alberto Fujimori en nuestro país. En la prensa se ha especulado con un acuerdo secreto entre Alan García y Fujimori. Este presunto plan consistiría en dilatar el proceso judicial que Fujimori debe enfrentar en Perú y facilitar que la extradición sea retrasada lo máximo posible. Alan García, siendo en el pasado acérrimo enemigo de Fujimori, habría accedido a proteger al otrora presidente del Perú a cambio del apoyo electoral de los adeptos al ?fujimorismo?. Obviamente Alan García ha desmentido este supuesto señalando que él fue una víctima del gobierno del presidente peruano-nipón. Pero existe un antecedente acusatorio en contra de García; los dos procuradores anticorrupción que llevaban en Perú el caso contra Fujimori, dejaron su cargo acusando al Gobierno de García de no querer realmente extraditar al ex mandatario. Además en nuestro país también llamó la atención que Alan García cambiara de opinión respecto a conflicto limítrofe. García ya había descartado que el tema de los límites fuese relevante durante su mandato, sin embargo acercándose la fecha en que la Corte Suprema debe pronunciarse sobre la extradición de Fujimori, García aparece cambiando de opinión, declarándose incluso partidario de que el tema de los límites sea resuelto en La Haya. Respecto a la situación de Chile frente a este impasse, se vuelve más complejo, pues depende de la Corte Suprema chilena si el ex mandatario peruano es extraditado o no. En La Moneda es un tema delicado. Por una parte Michelle Bachelet, siendo candidata presidencial se mostró partidaria de la detención de Fujimori, aunque en ese entonces el Ejecutivo contaba con el apoyo de Alejandro Toledo. Y por otro lado las relaciones chilenas con Japón pueden verse deterioradas al llevarse a cabo la extradición, pues Japón ha demostrado todo su apoyo al ex presidente del país altiplánico. En tanto en Perú el escenario también se volvería complicado si Fujimori es extraditado, ya que los adeptos al ex mandatario se convertirían en una ferviente oposición al gobierno de Alan García en defensa de su mentor. Mientras tanto el problema limítrofe sigue siendo alimentado por nacionalistas de ambos países. En Perú es Ollanta Humala el que lidera a la hora de promover la demanda territorial. El ex candidato presidencial ha llegado al punto de anunciar medidas judiciales contra Alan García por la supuesta "inacción cómplice" del gobierno para zanjar la controversia sobre la frontera marítima con Chile, lo que podría derivar en una acusación constitucional que ponga al mandatario ante la posibilidad de pasar a disposición de la justicia. Lo peligroso de esta beligerancia es justamente el resentimiento nacionalista que va extendiéndose entre sectores de la población de ambos países. Sin embargo a los Gobiernos esto parece no preocuparles. Las relaciones diplomáticas parecen resguardar otros intereses antes que la convivencia pacifica entre países hermanos.
Es de esperar que una vez resuelto el caso Fujimori el tema de los límites deje de ser noticia, por lo menos hasta que exista otro evento que ocultar tras estas exageraciones mediáticas.
Es posible que cuando lean este análisis, vean algunas ?imprecisiones? como lo señalado al final del ex candidato Humala, pero lo que deseo es señalar, es que este escrito fue parte de la publicación que hicimos el 23 de Febrero de este año. Ahora comprenderán porqué de algunos aspectos se puede dudar, en cambio en lo profundo hay un enfoque hasta ahora no realizado de dónde viene y hacia a dónde va la situación del conflicto marítimo con Perú. García tuvo y le conviene cumplir con un mandato de su Parlamento. A Chile le incomoda que se cuestionen fronteras, pero una vez más efectivamente ambos presidentes subirán en las encuestas en lo que se refiere a adhesión, es un contexto muy conveniente para dejar en un plano secundario otros conflictos internos y la baja popularidad que ambos gobiernos vienen sufriendo desde el inicio de sus mandatos. Pero cuidado que jugar con fuego puede quemar. No pensamos en que lleguemos un escenario bélico pero sí en un gran retroceso en las confianzas, a nivel de autoridades y de gran parte de los ciudadanos, elemento básico para avanzar en una sólida integración política, social y económica. Estas disputas son un reflejo de cómo nos cuesta avanzar en la integración latinoamericana, y problemas que no deberían ser tal, si buscamos ser una Región, desde el Río Bravo hasta la Patagonia, en que teniendo historia común, idiomas, valores y lo esencial: el sentimiento, la identidad latinoamericana ya deberíamos estar integrados como lo está la Unión Europea. Ojalá que la sociedad civil sea capaz de no caer en el juego de problemas generados por la clase política y siga buscando la integración de las personas, más que de fronteras marcadas en mapas, y que demostremos que la cultura de la paz se impone a los intereses de corto plazo, frente a desafíos mayores.
Consultora Opinión
analisisdecontexto@consultoraopinion.cl
www.consultoraopinion.cl
El terrible terremoto de 6,8 grados que sacudió a Japón la semana pasada, y que dejó como saldo a nueve muertos y más de mil heridos tuvo repercusiones y réplicas no sólo en el país nipón, sino también en Chile.
Quizás el hecho que más ha sido recalcado del movimiento telúrico fue lo que sucedió con la plata nuclear Kashiwazaki-Kariwa, que al estar a aproximadamente 15 kilómetros del epicentro, sufrió un gran incendio, además del escape de agua contaminada con radioactividad hacia el mar, que en un principio se intentó ocultar pero finalmente se reveló que fueron 1.200 litros de agua.

Reciente terremoto en Japón.
Aunque la compañía eléctrica encargada de esta planta, Tokio Electric Power (Tepco) trató de bajarle el perfil al accidente, explicando que la cantidad de agua radioactiva fugada está dentro de los límites permitidos y no supone un peligro para las ciudades cercanas, las experiencias pasadas impiden que este tema pueda pasarse por alto.
De todas formas, ya se anuncia que la planta estará cerrada como mínimo un año, y ya existen presiones para que se haga una exhaustiva revisión a las otras plantas existentes en aquel país, que son 50, porque están bajo los mismos parámetros de seguridad que la de Kashiwazaki.
Los desastres de Chernobyl y Three Mile Island son antecedentes que marcan la pauta a la hora de hablar de energía nuclear, y las nefastas consecuencias que se pueden tener cuando ocurren accidentes, más allá de los beneficios que pueda tener este tipo de energía, sobre todo para países que no tienen los recursos propios en esta materia, como Japón y también Chile.

Planta Atómica en Japón Desastre atómico en Chernobyl
Así las voces contrarias en nuestro país a estas centrales encontraron un argumento sólido con respecto a la seguridad que puedan tener estas plantas, porque justamente uno de los fundamentos de los políticos a favor de esta iniciativa era que la experiencia en Europa y Asia eran antecedentes positivos, y el caso más utilizado era Japón al ser un país sísmico al igual que Chile; pero con este accidente esa teoría pierde todo sustento.
Además, también se alega que en definitiva el costo de la energía nuclear es mayor, por cuanto el riesgo a daños es alto, y además en Chile no se contaría con el personal suficiente para poder manejar una planta de esta envergadura.
Se agrega que es una energía que está en decadencia en los grandes países, y que sólo se mantiene en naciones subdesarrolladas por motivos más bien políticos, y que la gran opción para el desarrollo sería la energía renovable y natural, visión liderada por Sara Larraín de Chilesustentable.
Por otra parte, existe la gran interrogante sobre los residuos contaminantes y su duración de más de 10.000 años. Aunque existen alternativas como el uso de minas o almacenamientos profundos, el tope de la ubicación y el rechazo de cualquier comunidad a tener algún tipo de contacto o cercanía con los desechos, estanca los avances en esta materia.
El punto de vista favorable a la energía nuclear es justamente su menor costo en comparación al petróleo o gas, que además han sido certificados como sustancias que provocan el efecto invernadero.
De hecho, la discusión sobre el tema energético trasciende nuestras fronteras justamente por el conflicto ambiental que vive el planeta, y por lo mismo muchas voces se alzan a postular a este tipo de alternativa como la más válida y que tiene un correcto funcionamiento en varios países desarrollados.
Acercando el tema a Chile, algunos estudios consideran que para el 2017 Chile no tendrá ningún tipo de acceso a gas para abastecerse de energía, y en ese sentido el país que nos envía sus provisiones, Argentina, ya tiene en funcionamiento dos plantas nucleares con el proyecto de un tercero, afirmándose en las necesidades que ellos mismos tendrán cuando se les acaben sus propias reservas.
Los datos que se entregan con respecto a una planta nuclear es que aseguraría energía por aproximadamente 100 años.
Con respecto al tema sísmico, si bien se sufrió un traspié con el caso japonés, se sabe que una planta en un país de movimientos telúricos tiene que cumplir con exigencias mucho mayores, y que una de las básicas sería que no estuviera cerca de algunas de las fallas tectónicas, lo cual no se habría respetado en Asia por un tema económico y político.
Por el momento el tema energético en nuestro país gira en torno a la construcción de centrales hidroeléctricas en el sur para poder autoabastecernos de electricidad, pero una mirada más a futuro, pensando más allá del propio Gobierno de la actualidad, pone en el tapete la materia referida a la posibilidad de energía nuclear.
La propia Presidenta Bachelet ha recibido muchas críticas por parte de organizaciones ambientalistas quienes recuerdan los compromisos a los que suscribió la primera mandataria cuando era candidata a la presidencia, dentro de los cuales se establecía que no se trataría durante su Gobierno la posibilidad de utilizar energía nuclear.
Pero una vez más la coyuntura intervino y la actual crisis energética ha obligado la creación de una comisión, liderada por el científico Jorge Zanelli, para que analice los alcances de una planta nuclear, y la factibilidad de que se pueda utilizar en Chile.
Recién en septiembre se entregará el primer informe, que tendrá un carácter mensual, aunque ya se anunció que será con un fin más bien teórico, sobre la situación que tiene el país y por dónde deberán enfocarse los estudios para constatar la factibilidad de una planta nuclear, lo cual no dejará conforme a los que buscarán con este comisión alguna respuesta más concluyente ahora que el tema está en boga.
Aún cuando es una posibilidad que debiera comenzar a analizarse desde ahora por la proyección que se hace de las reservas energéticas, aún es un tema que tiene una visión a largo plazo, y por ahora no parece factible que la opción pueda tener luz verde, con este desastre que asoló a Japón.
Además, hay que tomar en cuenta que los antecedentes sobre estudios en Chile para este tipo de iniciativa se remontan a los años 70, cuando Endesa contrató a una empresa norteamericana que descartó la opción por sus costos.
Nuevos estudios hubo en los años 1974, 1979, 1980 y 1989 donde la proyección de la energía determinó que el país necesitaría de cuatro plantas de 400 MW cada una. El último antecedente fue en el ?98, el cual tampoco fructificó.
Si bien el tema ya no es sólo de país sino que ahora concierne a todas los naciones, el poder que tiene la conciencia ecológica en Chile sigue siendo potente como para aletargar decisiones más profundas en este sentido, sobre todo en cuanto a energía nuclear, considerando que las centrales hidroeléctricas están sufriendo zancadillas por el impacto ambiental que pudieran tener.
Pero en algún momento tendrá que analizarse seriamente el tema, y tomando en cuenta que ya hay una comisión trabajando al respecto, que ha declarado que se tomará todo el tiempo necesario para estudiar todas las aristas concernientes a la energía nuclear, sería un buen punto de partida para dejar de lado las consideraciones políticas, y balancear solamente los pro y contra de una planta que a todas luces parece atractiva para una independencia energética, pero que por el momento posee demasiados antecedentes de temer como para que asoma como verdadera opción a mediano plazo, que es el tiempo que según algunos especialistas se enfrentará la verdadera crisis energética.

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